¿Colaboras o Cooperas? No solo una cuestión semántica

El lenguaje es rico pero “no inocente”. Esto último es uno de los principios del coaching ontológico, que nos ayuda a entender cómo con el lenguaje generamos nuevas realidades y podemos modificar nuestro modo de interactuar con otros y con nuestra realidad. Esta riqueza del lenguaje nos lleva con frecuencia a utilizar determinados términos indistintamente. Esto ocurre con los dos términos que dan título al post, ambos, utilizados como sinónimos cuando hablamos de trabajar con otros, es decir, en equipo: Cooperación y Colaboración.

Decimos que “el saber no ocupa lugar”, aunque sí implica esfuerzo y sobre todo, requiere de una sana curiosidad por aprender. Esta Era, en la que “se lleva””lo colaborativo” y “lo cooperativo”, ha despertado mi curiosidad por estos dos términos, para enfocarlos al modo en que interactuamos en la realización de tareas con otros.

Mi sorpresa ha sido enorme al descubrir que en el mundo educativo el debate sobre colaborar y cooperar tiene miga, sustancia e incluso estudios, corrientes filosóficas y pedagógicas y multitud de publicaciones al respecto de los Modelos de aprendizaje Colaborativo y Cooperativo.

Pero vayamos a las definiciones de los dos términos:

Colaboración: Trabajar con otra u otras personas en la realización de una tarea

Cooperación: Obrar conjuntamente con otro u otros para la consecución de un fin común

Aparentemente, las definiciones arrojan pocas diferencias en cuanto a los dos términos, por tanto, vayamos a la etimología:

Colaborar = “co-laborare” del latín “laborare cum“, que significa trabajar conjuntamente con.

Cooperar= “co-operare” del latín “operare cum” que significa trabajo pero también ayuda, interés, apoyo.

Es decir la diferencia radica en el significado intrínseco de los verbos que las definen: trabajar, que viene de laborare  y obrar que, etimologicamente, viene de operare.

En ambos casos, en Colaborar y Cooperar, hay un ingrediente común: trabajar juntos, lo cual ya es bueno en sí mismo. Si bien, hay matices que merece la pena destacar o rescatar, no con la prevalencia de uno sobre otro sino para “entender” ambos términos, y si cabe, coger lo mejor de cada uno, para aplicarlo al trabajo en equipo en el mundo empresarial.

En el mundo educativo, el modelo cooperativo surgió como una alternativa al modelo educativo tradicional muy centrado en la “competición” entre unos y otros, en “ser el mejor”. En el aprendizaje cooperativo los estudiantes trabajan juntos en una tarea común, comparten información y se apoyan mutuamente. Trabajan en grupos heterogéneos en los que se esfuerzan por lograr su propio aprendizaje y el de sus compañeros. El éxito del grupo depende de que todos aprendan.

En la Colaboración el elemento aglutinador es la Tarea que hay que realizar. El objetivo o fin no tiene que ser compartido por todas las personas que participan, pudiendo haber diferentes objetivos basados en los diferentes tipos de tareas. La implicación puede ser parcial en una determinada tarea para que entre todos, entre todas las tarea puestas en conjunto, se logre el objetivo.

En el trabajo colaborativo la ayuda va encaminada a finalizar la tarea o la parte de ella que le corresponde a la persona y se da o recibe exclusivamente a las personas que interesan y en el instante que interesa, es decir, no todas las personas pueden necesitar ser ayudados.

En la Cooperación el elemento aglutinador es el Objetivo que hay que conseguir. El objetivo es asumido por todos y es el mismo para todas las personas que participan. La implicación es total ya que la participación en el objetivo es compartida por todos por igual, todas las personas participan en la consecución del objetivo y se ayudan mutuamente para ello.  El nivel de compromiso colectivo en la cooperación es mucho más fuerte que en la colaboración.

“unir lo mejor de los dos mundos”

Cuestión de semántica o de matices, pero al menos en mí ha despertado una reflexión y es “unir lo mejor de los dos mundos” y que cuando trabajemos en equipo Colaboremos y Cooperemos:

coope

-Pongamos foco tanto en la tarea como en el objetivo común.

-Desterremos la intra-competividad al trabajar con otros.

-Ayudemos desinteresadamente a otros para conseguir el fin común, no solo la tarea que nos ha sido asignada.

-Nos impliquemos de forma “cooperativa”, “a muerte”.

-Respetemos y tomemos la heterogeneidad en los equipos como una suma de talento y una riqueza en si misma.

 

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