Regulatory: “El habito no hace al monje” #lasfalsasetiquetas

#lasfalsasetiquetas y #elefectopigmalion

El habito no hace al monje“. Este refrán hace alusión a no juzgar a las personas por su aspecto externo. También se le atribuye otro significado mas parecido al de “Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda”, es decir, que “por mas que uno se esfuerza en dar la apariencia de lo que no se es, nunca llegará a serlo realmente”.

Pero yo lo he traído para introducir un tema que me parece muy interesante, relevante e incluso dañino: #las falsas etiquetas, es decir, prejuzgar, asociar y encasillar a las personas a su role. Y digo que puede ser dañino porque dependiendo de las venturanzas o desventuranzas del role que uno desempeña, así pueden ser hasta las oportunidades de futuro. El role que uno desempeña puede proyectar o limitar el desarrollo profesional. En este sentido “Regulatory” no es un precisamente un Role “amable” en cuanto a lo que los demás puedan pensar de quien lo desempeña.

etiue.PNGEsta imagen puede ser una visión muy simplista de la jugada, pero tras mas de 20 años desempeñando un role de Regulatory Affairs, mi experiencia me dice que no está tan alejado de la realidad.

  • ¿Significa que un perfil técnico no tiene visión estratégica?
  • ¿Significa que un perfil técnico no es creativo?
  • ¿Significa que un perfil técnico no tiene don de gentes?
  • ¿Significa que un perfil técnico no …?

Y si esto no es otra cosa que el “EFECTO PIGMALION” o de la “Profecia autocumplida”.

El efecto pigmalión es un fenómeno que describe cómo la creencia que una persona tiene sobre otra puede influir en el rendimiento de esta otra persona. 

Tan poderoso como esto.

El origen del efecto Pigmalión está en la mitología griega. Pigmalión era un escultor que acabó enamorándose locamente de Galatea, una de sus obras. Tal fue el amor a su escultura que la diosa Afrodita la convirtió en una mujer de carne y hueso. Este mismo argumento se utilizó en Pinocho, el muñeco de madera que cobra vida gracias al amor de Gepeto.

Se estudió en un experimento de psicología social:

En una clase con alumnos de capacidad similar y con el mismo objetivo de aprobar el curso, se le dijo al profesor que algunos alumnos, escogidos al azar, tenían gran capacidad y gran potencial para aprobar con buenas notas, mientras que otros, eran malos estudiantes e iban a tener malos resultados. A medida que pasaba el tiempo las indicaciones que se le dieron al profesor de forma aleatoria fueron cumpliéndose. Aquellos alumnos que el creía que iban a ir bien, consiguieron buenos resultados mientras que los que pensaba que iban a ir mal tuvieron resultados más pobres. ¿Y esto porqué? A aquellos alumnos de los que creía que tenían un mayor potencial, el profesor les puso mayores desafíos intelectuales que a aquellos con menor potencial teórico. El preguntarles en clase y obligarlos a una mayor participación, hizo que sus resultados fueran mejores sin haber diferencia intelectual real entre un grupo de alumnos y otro.

Este efecto Pigmalion puede ser un arma de doble filo. Una vez encasillado, salir de esa etiqueta requiere mayores dosis de esfuerzo. Uno se ve obligado a demostrar que es capaz de exhibir habilidades que los otros no identifican que tienes debido a que “no casan” con tu role.

Se trata por tanto de romper un Cliché, o mas bien, diría yo un San Benito, de atreverse a romper moldes y decidir:

CÓMO QUIERES QUE TE VEAN OTROS

INDEPENDIENTEMENTE DE TU ROLE

Y para ello, como digo siempre, tener la ACTITUD y asumir la responsabilidad de tener siempre al día y engrasado tu CAPACITOMETRO© con la visión de convertirte en un profesional Crack

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Regulatory: “¿especie protegida, en evolución o en extinción?” 10 competencias esenciales

RegulatorYZATE©

Con este sugerente titulo quiero introducir un tema de vital importancia: el perfil de competencias del profesional de Regulatory. Pero ¿de cuál?  ¿de qué perfil?:

Del de “especie protegida”,  aquella que es clave para el mantenimiento del ecosistema y que por tanto hay que mimar y proteger.

Del de “especie en evolución”, aquella que evoluciona para adaptarse al nuevo entorno

Del de “especie en extinción”, la de aquella que da paso a una especie mas evolucionadas, o que ya no cumple una función vital en su medio.

Pues en realidad hablo de las 3 especies: la que se extingue para dar paso a una mas evolucionada y a la que hay que proteger y cuidar, porque es vital en el equilibrio de su ecosistema.

Del perfil de Regulatory que debe sufrir una metamorfosis y convertirse en una bella mariposa.

“Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que se llama mariposa”.  Richard Bach

mar.PNGCon esta metáfora, insisto en mi mantra del Cambio y Evolución necesario del role hacia una “bella mariposa”, que deber tener las habilidades, capacidades, actitudes, competencias y el talento de una “especie protegida”.

Y para eso he de saber en que me tengo que convertir, igual que la crisálida sabe conformar la mariposa.

Antes de entrar en faena, definamos 3 conceptos que se manejan a veces con cierta ligereza y/o confusión: capacidad, habilidad (skill) y competencia.

CAPACIDAD: Del latín “capacitas” que referido a personas es quien puede “recoger” (como si de un recipiente se tratara) tareas o funciones debido a su disposición o habilidades para ello.

Según la RAE: Capacidad para el cargo que se desempeña. Una persona capaz es la que “puede” hacer algo.

HABILIDAD: Del latín “habilitas” que es la cualidad de hábil, que se utiliza para designar a las personas que tiene diversas capacidades. Procede el verbo Habere que significa tener. Según la RAE: capacidad y disposición para algo; cada una de las cosas que una persona ejecuta con gracia y destreza. Hace referencia a la maña, la facilidad, la aptitud y rapidez para llevar a cabo cualquier tarea o actividad.
Una persona hábil, es aquella que obtiene éxito gracias a su destreza.

Llevándolo al entorno profesional, desarrollar una habilidad/es es “adquirir una metodología, técnicas específicas y práctica en su área de trabajo”.

COMPETENCIA: La palabra competencia tiene dos acepciones etimológicas:

Una primera que viene del griego agón y agonistes, y que se refiere a aquel que está preparado para ganar las competencias olímpicas (en la Grecia antigua), con la obligación de salir victorioso y, aparecer en la historia.

Una segunda que se deriva del latín, competeré, que quiere decir te compete, eres responsable de hacer algo.
Haciendo una conjunción de ambas raíces etimológicas, las competencias son los comportamientos que ponen en evidencia la capacidad de una persona para movilizar sus conocimientos, experiencias, capacidades, habilidades, actitudes y valores, para desempeñar, abordar, resolver o actuar y hacerse responsable, con la obligación de salir victorioso en dicha tarea, como si se tratara de una competición olímpica de la antigua Grecia. Salgo a ganar porque soy competente.

Simplificándolo mucho, las competencias son la medida de nuestras habilidades. La Competencia pone en juego un conjunto integrado de capacidades, habilidades y actitudes. En términos simples, la competencia esta hecha de habilidades y actitudes probadas.

Dicho esto, ¿cuál sería el perfil de competencias (conjunto de comportamientos, capacidades, habilidades, actitudes) a incorporar al ADN de la Crisálida?.  En mi experiencia, me permito apuntar algunas, que creo que YA no pueden faltar, y que son las que el negocio y la evolución del role demandan:

  1. Proactividad e iniciativa: los perfiles técnicos a menudo adoptan un papel reactivo, acostumbran y se acostumbran a que se contacte con ellos (solo) cuando es necesario, esto tiene un peligro claro de aislamiento. Hay que ser consciente de de quién es la responsabilidad de dar un paso al frente. Si esperamos a que nos inviten a subir, el tren pasa por delante y no para.
  2. Habilidades para negociar de manera efectiva con nuestro cliente externo, la autoridad sanitaria, socio clave en un entorno altamente regulado y con nuestros clientes internos que son por suerte muy diversos lo que sin duda revaloriza la función.
  3. Impacto e influencia para influenciar con la firmeza que requiere la responsabilidad del cumplimiento del marco normativo pero con la flexibilidad de aquel que entiende el negocio
  4. Comunicación persuasiva y eficaz, decir lo que mi interlocutor necesita escuchar, nada más, y en un lenguaje que entienda. Si no seguiremos “aburriendo a las ovejas” Dejemos a un lado el “Ego” del que “todo lo sabe”, esa rigidez que da lo encorsetado y rígido del role.
  5. Resiliencia infinita en un entorno cambiante que hay que conjugar con la rapidez del negocio , que exige a su vez flexibilidad, adaptabilidad y aprender a desaprender.
  6. Orientación a la resolución de problemas, ¿cómo? buscando la mejor vía y ofreciendo soluciones. No nos pagan para decir NO; decir NO es fácil, no exige mas que saber leer la norma; nos paga para buscar y ofrecer el ¿COMO?
  7. Capacidad analítica para saber analizar y descomponer los problemas y ver lo esencial,
  8. Trabajo en equipo, si queremos una silla en los equipos transversales de negocio hay que salir a buscarla y ganarse la confianza de ser merecedor de estar sentado allí, sino seras un invitado que entra en la reunión, contesta a preguntas de “Cuando, Como, Si o no” y poco mas.
  9. Pensamiento estratégico y de negocio, para poder ser un actor clave en la toma de decisiones, si solo conozco mi parcela, si no me “ocupo” y “pre-ocupo” de lo que acontece en el negocio, no lo dudéis, no van a contar contigo
  10. Liderazgo transversal para levantar la mano con confianza para liderar proyectos que impliquen a otros equipos; y orientación cliente (interno y externo), conociendo a mi cliente para orientar mi respuesta siempre a su necesidad.

¿Qué quieres ser Mariposa u Oruga?

Pincha aquí para saber cómo puedes prepararte en estas competencias: Prepárate en estas competencias

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Regulatory: ¿Cómo te ven otros? IMAGEN PUBLICA

Te invito a hacerte una pregunta, una reflexión: ¿alguna vez te has preguntado cómo te ven tus compañeros? A esto lo podríamos llamar IMAGEN PÚBLICA.

Esta Imagen Pública tiene que ver con muchos factores, muchos de ellos inherentes a tus competencias relacionales, otros a tus competencias profesionales y otros, por qué no, a tu estilo de liderazgo. Todos ellos darían para hablar horas y no es el propósito del post.

De lo que quiero hablar hoy es de la IMAGEN PUBLICA DEL ROLE DE REGULATORY, cómo nos ven en nuestras organizaciones; crear consciencia y reflexionar qué Imagen publica queremos proyectar. Todos los que nos dedicamos o nos hemos dedicado a esta profesión, contribuimos y hemos contribuido a la imagen que hemos proyectado al exterior. Somos responsables, en mayúsculas, y en el sentido intrínseco de la palabra RESPONSABILIDAD:

RESPONS-ABILIDAD = HABILIDAD DE DAR RESPUESTA

Por tanto tenemos que tener la habilidad de dar respuesta para que la imagen que proyectemos sea la que queremos dar. Pero:

¿Qué queremos ser? …

Permitirme primero otra pregunta: ¿Qué tenemos que ser? :

  • Profesionales que respondan con rigor a lo que es inherente al role
  • Profesionales confiables y competentes en lo que se espera de nosotros, lo que exige actualización constante en conocimiento técnico y legislativo.
  • Profesionales capaces de dar respuesta a las necesidades del negocio dentro del marco regulatorio.

y es aquí donde nos quedamos a menudo, en “lo que tenemos que ser”, sin dar un paso más. La idiosincrasia de nuestro Role es muy marcada, muy hard y al final, corremos el riesgo de “convertimos en lo que hacemos”.

Seamos sinceros con nosotros mismos, “no nos hagamos trampas al solitario“, no lo justifiquemos “con que es lo que se nos pide”.

Con honestidad: ¿qué opinan otros de nosotros?:

  • Alguien que está todo el día con papeles y procedimientos: “no se lo que hace, pero debe ser muy aburrido”.
  • Alguien que “proporciona” los fármacos pero que no se hace predecible…siempre nos curamos en salud a la hora de dar plazos al negocio, o no?
  • Alguien rígido, inflexible, “el que siempre dice no”, “otros (otras Compañías) si pueden hacerlo”, “nos ha tocado en suerte, el/la mas inflexible”
  • Alguien que no entiende el negocio
  • Alguien que no conoce suficientemente a su cliente, “la administración”: “otros (otras Compañías) consiguen las cosas antes que nosotros”, “No están lo  bien introducidos que debieran estar”,”quizá debamos contratar los servicios de un lobbista”…

¿Cómo os suena? ¿llevado muy al extremo? …¿Exagerado? ¿Nos hemos quejado alguna vez de que nos vean así en algún aspecto?

Seamos RESPONS-ABLES, pero no solo de lo que nos toca hacer, sino de cómo lo hacemos. En el “cómo” está la diferencia:

SEAMOS PROACTIVOS, NO REACTIVOS

SEAMOS FLEXIBLES DENTRO DE LO QUE NOS PERMITA EL MARCO REGULATORIO, que lo que llamé en otro Post “encontrar el camino de lo posible“.

SEAMOS SENSIBLES Y PERMEABLES AL NEGOCIO

SEAMOS PREDECIBLES EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE

SEAMOS UN GRAN CONOCEDOR DE NUESTRO CLIENTE EXTERNO, al igual que a un comercial se le exige conocer a su cliente, hasta casi saber qué desayuna, pues ocupémonos de ello.

Propongo un CAMBIO DE HABITO: a partir de ahora al relacionarte con otros (en tu faceta profesional), pregúntate:

¿Cómo quiero que me vean otros?

Este es sin duda, el principio de un cambio.

Disculpad si he sido “políticamente poco correcta”, es por el bien de nuestra IMAGEN PUBLICA.

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“No es lo que sabes de Regulatory lo que marca la diferencia”

RegulatorYZATE©

Acabo de leer un Post en el que hay una frase con la que me identifico totalmente y aplico a nuestro role:

“No son tus conocimientos técnicos (añado) lo que marca la diferencia”

Y esto va muy en la linea de mi mensaje (de mi ya mantra) de “aportar valor”. Todos nos hemos encontrado con profesionales, en el área que sea, que tienen un gran conocimiento técnico en su área, una gran capacitación pero que “no brillan” y a veces no solo eso “ni se les ve, ni tampoco se les quiere ver”. Muchas de estas personas van a tener mas complicado evolucionar, crecer, y promocionar en su plan de carrera. Y esto es una “trampa” o mejor dicho algo que hay que evitar en un mundo como el nuestro, tan “hard” “tan técnico” “tan regulado”. Hablando vulgarmente: hagamos lo imposible por no “aburrir a las ovejas“.

Sin duda tu capacitación técnica como profesional de Regulatory es un valor fundamental, pero yo diría que se trata, más bien, de un “requerimiento” para desarrollar tu role. Se nos pide conocimiento, rigor, exactitud. Estamos continuamente evaluando y aconsejando a nuestras compañías y negocio sobre qué se puede o qué no se puede hacer, lo que exige una actualización y conocimiento técnicos y legislativo, exquisitos y casi al minuto que nos den credibilidad. Un error en nuestro área siempre tiene consecuencias para el negocio, a veces consecuencias muy relevantes. Capital, no?

Pero no nos confiemos, ahora se nos pide más. El mercado pide más, es más competitivo, más exigente, más evolucionado.

Cuando comencé mi carrera profesional, se hablaba poco, muy poco, de capacitaciones y competencias, de verdad, en serio, … echando la vista atrás creo que se debian dar por hecho…digo yo!. Y ahora, ¿imagináis o conocéis un proceso de selección en el que no se haga una Entrevista por competencias? … Haced un ejercicio: google da 1.090.000 resultados al introducir entrevistas por competencias (aquí emoticono de carita de asombro).

El post al que os hago referencia cita textualmente: “El éxito de los nuevos profesionales depende mucho más de sus capacidades que de sus conocimientos”. Este post nos invita a fijarnos menos en las Certificaciones (esto dicho en un entorno cultural y laboral donde sigue primando la titulitis es, como poco, no muy alineado) y nos empecemos a fijar, “a forjar”, en nuestras Capacidades.

El conocimiento se adquiere, la capacidad se entrena. 

Cuando hablamos de capacidades nos referimos a aquellas habilidades y competencias relacionales, las que nos hacen ser buenos “compañeros de viaje” en equipos de trabajo; las que nos llevan a “levantar” la mano para dirigir y coordinar un proyecto; las que hablan de nuestra capacidad y nuestro modo de influir en otros; las que nos ayudan a gestionar y dirigir una reunión; las que nos ayudan a desarrollar a otros; las que hablan de nuestras habilidades para la comunicación efectiva (sin aburrir a las ovejas, insisto); las  que hablan de nuestra capacidad de innovar y ser creativos; las que hablan de nuestro empoderamiento y autoliderazgo; las que me ayudan a saber moverme en la organización algo ciertamente complicado, a entender los “dichos” y los “no dichos”; las que hablan de cómo me relaciono con otros, de cómo gestiono las emociones (propias y de otros), de cómo me enfrento a los conflictos (éstos existen y son siempre una oportunidad de aprendizaje)…y un largo etc

Discrepo, no obstante, con una afirmación de este artículo, en lo que dice respeto a que: “El día a día en la empresa y la experiencia es la mejor manera de entrenar estas capacidades”.

Pues Si y No, porque si fuera así de sencillo, todos los que llevamos un cierto recorrido profesional, siendo buenos profesionales en nuestro área de responsabilidad, seriamos unos “cracks” en estas capacidades. Y mal que me pese, no es así.

Adquirir conocimientos es (relativamente) fácil, es un trabajo puramente intelectual. Por otro lado es lo que se nos enseñan desde que acudimos a la Escuela Infantil. Estamos super entrenados para ello.

Desarrollar capacidades es otro cantar; está relacionado con la persona, implica al ser, a las emociones, a la autoestima, a mi modelo mental, …y por tanto no es tan sencillo. Y para hacerlo más complicado aún, todo esto está ausente también en nuestro sistema educativo, sea el obligatorio o el profesional, no se nos “entrena a ello”. Seguimos siendo (casi) “analfabetos en capacidades”. Y luego el mercado laboral nos pide que las despleguemos. DURO, NO?.

La buena noticia es que nunca es tarde para desarrollarlas y desarrollarnos  y cuanto antes empecemos, mejor.

Pon a prueba tu CAPACITOMETRO©. ¿Sabes, conoces, eres consciente de:

  1. Las capacidades en las que eres fuerte (apaláncate en ellas para crecer)
  2. Las capacidades que necesitas para tu día a día, tu trabajo
  3. Las capacidades que necesitas para tu siguiente reto profesional
  4. Las capacidades que van a marcar la diferencia ?…

NO LO DEJES NI UN DÍA MAS

Gracias a  Gonzalo Martínez de Miguel, director de INFOVA, por inspirarme en mi reflexión de hoy.

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¿Colaboras o Cooperas? No solo una cuestión semántica

El lenguaje es rico pero “no inocente”. Esto último es uno de los principios del coaching ontológico, que nos ayuda a entender cómo con el lenguaje generamos nuevas realidades y podemos modificar nuestro modo de interactuar con otros y con nuestra realidad. Esta riqueza del lenguaje nos lleva con frecuencia a utilizar determinados términos indistintamente. Esto ocurre con los dos términos que dan título al post, ambos, utilizados como sinónimos cuando hablamos de trabajar con otros, es decir, en equipo: Cooperación y Colaboración.

Decimos que “el saber no ocupa lugar”, aunque sí implica esfuerzo y sobre todo, requiere de una sana curiosidad por aprender. Esta Era, en la que “se lleva””lo colaborativo” y “lo cooperativo”, ha despertado mi curiosidad por estos dos términos, para enfocarlos al modo en que interactuamos en la realización de tareas con otros.

Mi sorpresa ha sido enorme al descubrir que en el mundo educativo el debate sobre colaborar y cooperar tiene miga, sustancia e incluso estudios, corrientes filosóficas y pedagógicas y multitud de publicaciones al respecto de los Modelos de aprendizaje Colaborativo y Cooperativo.

Pero vayamos a las definiciones de los dos términos:

Colaboración: Trabajar con otra u otras personas en la realización de una tarea

Cooperación: Obrar conjuntamente con otro u otros para la consecución de un fin común

Aparentemente, las definiciones arrojan pocas diferencias en cuanto a los dos términos, por tanto, vayamos a la etimología:

Colaborar = “co-laborare” del latín “laborare cum“, que significa trabajar conjuntamente con.

Cooperar= “co-operare” del latín “operare cum” que significa trabajo pero también ayuda, interés, apoyo.

Es decir la diferencia radica en el significado intrínseco de los verbos que las definen: trabajar, que viene de laborare  y obrar que, etimologicamente, viene de operare.

En ambos casos, en Colaborar y Cooperar, hay un ingrediente común: trabajar juntos, lo cual ya es bueno en sí mismo. Si bien, hay matices que merece la pena destacar o rescatar, no con la prevalencia de uno sobre otro sino para “entender” ambos términos, y si cabe, coger lo mejor de cada uno, para aplicarlo al trabajo en equipo en el mundo empresarial.

En el mundo educativo, el modelo cooperativo surgió como una alternativa al modelo educativo tradicional muy centrado en la “competición” entre unos y otros, en “ser el mejor”. En el aprendizaje cooperativo los estudiantes trabajan juntos en una tarea común, comparten información y se apoyan mutuamente. Trabajan en grupos heterogéneos en los que se esfuerzan por lograr su propio aprendizaje y el de sus compañeros. El éxito del grupo depende de que todos aprendan.

En la Colaboración el elemento aglutinador es la Tarea que hay que realizar. El objetivo o fin no tiene que ser compartido por todas las personas que participan, pudiendo haber diferentes objetivos basados en los diferentes tipos de tareas. La implicación puede ser parcial en una determinada tarea para que entre todos, entre todas las tarea puestas en conjunto, se logre el objetivo.

En el trabajo colaborativo la ayuda va encaminada a finalizar la tarea o la parte de ella que le corresponde a la persona y se da o recibe exclusivamente a las personas que interesan y en el instante que interesa, es decir, no todas las personas pueden necesitar ser ayudados.

En la Cooperación el elemento aglutinador es el Objetivo que hay que conseguir. El objetivo es asumido por todos y es el mismo para todas las personas que participan. La implicación es total ya que la participación en el objetivo es compartida por todos por igual, todas las personas participan en la consecución del objetivo y se ayudan mutuamente para ello.  El nivel de compromiso colectivo en la cooperación es mucho más fuerte que en la colaboración.

“unir lo mejor de los dos mundos”

Cuestión de semántica o de matices, pero al menos en mí ha despertado una reflexión y es “unir lo mejor de los dos mundos” y que cuando trabajemos en equipo Colaboremos y Cooperemos:

coope

-Pongamos foco tanto en la tarea como en el objetivo común.

-Desterremos la intra-competividad al trabajar con otros.

-Ayudemos desinteresadamente a otros para conseguir el fin común, no solo la tarea que nos ha sido asignada.

-Nos impliquemos de forma “cooperativa”, “a muerte”.

-Respetemos y tomemos la heterogeneidad en los equipos como una suma de talento y una riqueza en si misma.

 

Regulatory: ¿equilibrio o desequilibrio entre competencias “hard” y “soft”?

Nos acercamos a final del año, un momento en el que en muchas compañías se realiza una evaluación del desempeño, del cumplimiento de objetivos y si tenemos suerte, la revisión de nuestro plan de desarrollo.

No voy a hablar de evaluación de desempeño, no es lo que toca, sino invitar a  una reflexión y a hacernos una serie de preguntas, muy pertinentes, para diseñar mi plan de desarrollo del próximo año:

  • ¿Tengo claras qué competencias necesito para el desempeño de mis responsabilidades en Regulatory?
  • ¿Tengo claro cuál es mi “mapa de competencias” actual e ideal, al que quiero llegar?
  • ¿Alguna vez me he planteado este mapa como un proceso como una hoja de ruta de mi desarrollo profesional?
  • ¿Están en equilibrio mis competencias “hard” y “soft”?

Quizá seas de los afortunad@s que tienen un jefe o un Business partner de RRHH, o los dos, que es aún mejor opción, que se sientan contigo para hablar de competencias de tu role y de cómo desarrollarlas. Si es así, enhorabuena! si no tendrás que ser tú quien lo proponga.

Hay un reto más a la hora de elaborar y trabajar tu mapa de competencias y es el balance entre tus competencias hard y tus competencias soft.

Las competencias hard se refieren a los conocimientos técnicos propios de nuestra actividad. Ello debe ir acompañado de competencias como Cumplimiento, Planificación y organización, Rigurosidad y minuciosidad, Sentido de la efectividad, Orientación a resultados, Integridad…entre otras, todas ellas necesarias para el desempeño en un área técnica que exige rigor, cumplimiento y alta eficiencia. Son, en general, competencias Intelectuales

Las competencias soft  están más ligadas a aspectos “actitudinales”, y se relacionan en gran medida con la personalidad del individuo, lo que no quiere decir que no puedan (y deban) desarrollarse. Son, en general, competencias Conductuales.

En Regulatory con mayor preponderancia, y a veces casi exclusivamente nos formamos/actualizamos en la parte hard de nuestro role, lo que nos convierte en profesionales (muy) solventes técnicamente, pero (a menudo) con débiles habilidades sociales y de gestión, es decir, en competencias Soft. Incluso, trayéndolas de serie en nuestra personalidad, a menudo las dejamos en un segundo plano. Parecen no “pegar” con nuestro role más “serio” y menos “social, relacional, creativo, negociador, y estratégico”.

El profesional de Regulatory debe trabajar las competencias en un sentido amplio y buscando el equilibrio. De nada nos sirve conocer al dedillo la norma, los procesos si no tenemos habilidades de negociación, orientación al cliente (interno y externo), escucha empática o sabemos realizar preguntas adecuadas.

En Coaching se trabaja una distinción muy importante: “no soy lo que hago”. Debemos evitar que nos convirtamos en nuestro role. Nuestro role es muy hard, muy técnico, riguroso, rígido, reglado, y a menudo poco relacional (normalmente por incomprensión). Evitemos que “seamos lo que hacemos”, que nos volvamos excesivamente hard y esto impacte en la visión que otros tienen de nosotros: poco flexibles, rígidos, intransigentes (a veces), poco orientados a negocio, comunicación no todo lo eficaz que debiera ser, poco ágiles en la toma de decisiones….

Os propongo una representación que me parece sumamente gráfica, y que es una representación cartesiana de la conjunción competencias hard/soft y en consecuencia qué tipo de profesional seré: Hard, Soft, Crack o Plof.

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En el gráfico vemos que para ser un profesional “completo” y con proyección, independientemente de cuál sea mi role, debo tender al Cuadrante +/+: solidas competencias hard, que me permitan ser competente en mi desempeño y solidas competencias soft, que me conviertan en un profesional de valor interrelacional, una persona de equipo y con visión de negocio.

Preparemos nuestro perfil de competencias y su desarrollo para el próximo año, con la visión de convertirnos en profesionales Cracks

 

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Oportunidad competitiva de Regulatory

Me hago eco del debate que inicié en mi Grupo de LinkedIn Regulatory3.0: Mas allá de las competencias técnicas, sobre Regulatory y su oportunidad competitiva. Quiero compartir con vosotros qué me lleva a hablar de esto. Es algo que me ronda la cabeza desde hace tiempo.

Desde que me inicie en esto de Regulatory han pasado ya unos añitos, no tantos, no vaya usted a creer, (aquí emoticono de sonrisa). Viví el final de la época dorada del negocio farmacéutico, donde casi todo lo que salia al mercado era un blockbuster,  todo se pagaba, todo se financiaba y así durante muchos años, hasta llegar a un contexto social y económico donde la innovación es el gran reto y donde no todo se financia por el Estado.

He sido participe, a la vez que espectadora, como imagino que muchos de los que me léis, del cambio de modelo en torno al medicamento, desde un modelo focalizado en el médico prescriptor hacia un modelo con múltiples decisores (gestores, pagadores, farmacéuticos comunitarios y de hospital…). El mercado farmacéutico ha sufrido una Revolución, que no una Evolución.

Y me hago una pregunta: ¿ha evolucionado el Role de Regulatory para adaptarse al nuevo entorno? ¿Cómo está la salud de nuestra “oportunidad competitiva” en este nuevo entorno?

Como siempre vayamos al concepto:

Oportunidad competitiva: Posibilidad de conseguir un posicionamiento aventajado con respecto a la competencia

En el contexto que hoy ocupa, hablo de Oportunidad Competitiva con respecto a mí posicionamiento, no importa si aventajado o no, sino a cómo estoy posicionado con respecto a mi entorno, entendiendo por éste a mis compañeros de negocio en mi compañía, a mis conocimientos del entorno y del nuevo modelo de negocio, a mi posición respecto a roles emergentes (Acceso al mercado, RRII, MSL…), que han venido para quedarse.

Cuando hablo de oportunidad competitiva me refiero a:

1- Reflexión sobre sí he hecho mis deberes para “acompasarme” al nuevo entorno y seguir siendo “competitivo” profesionalmente hablando, es decir, un profesional aventajado no por ser mejor que otros, sino por ser un referente de valor en mi área y ser un interlocutor competitivo y competente en el negocio.

2-Preocupación por que roles emergentes están tomando protagonismo en el frontline del negocio. ¿Quiere Regulatory jugar o quedarse fuera del partido?

3-Preocupación porque quizá no estemos aprovechando las oportunidades de ser muy valiosos en los equipos transversales.

4-Preocupación al observar que las compañías ante este nuevo entorno están replicando los modelos comerciales hacia el área de Acceso al Mercado, es decir, estamos observando que es más que frecuente que para las posiciones de acceso se busquen perfiles comerciales. No seré yo quien valore si esto es o no un acierto. Muchos de estos roles comenzaron siendo responsabilidades desarrolladas y alojadas en Regulatory, muchos profesionales de Regulatory han evolucionado a estos roles, ahora, este movimiento lateral es cada vez más complejo.

Lejos de ser catastrofista (disculpad si he sonado así), quería compartir estas reflexiones que muy probablemente ronden también algunas de vuestras cabezas y que, sin duda, son relevantes para las nuevas generaciones que empiezan en este área.

Para ellos: tened en mente que vuestra oportunidad competitiva es directamente proporcional a vuestra preparación, formación y propuesta de valor que debéis construir, cuidar y potenciar.

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Porque el NOMBRE sí importa: Regulatory Affairs, Registros Sanitarios, Asuntos Reglamentarios…?

Comienzo este Post con una definición:

Nombre: Del latin, nomen  

1. m. Palabra que designa o identifica (seres animados o cosas)

Quizá, las nuevas generaciones que están comenzando su carrera profesional en este apasionante mundo del profesional de Regulatory se pregunten: ¿y Registros Sanitarios de dónde viene?. Tranquilos, yo también me hago esta pregunta y la verdad es que es la primera vez que me planteo su porqué, la razón de nuestra designación como colectivo de “Registros Sanitarios”.

Volvamos a la RAE:

Registro: 

1. m. Acción de Registrar

Y esto es lo que primordialmente hacemos [hacíamos]: Registrar los productos antes de su puesta en el mercado. #Valor.1: Regulatory contribuye al “activo fijo” de las organizaciones: Autorización de comercialización. Y así a Registros le añadíamos un apellido: “Sanitario” o “Farmacéutico”. Una curiosidad: si se introduce Registros Sanitarios en cualquier buscador, todas las entradas llevan a “Registros” Sanitarios, es decir a listados, indices de productos/entidades…conforme a la acepción 12ª de Registro [12. m. Indice o lista de personas o cosas que se consignan para un fin determinado].

¿Registramos en Regulatory? Sí, registramos. Los medicamentos y otros productos en el entorno sanitario deben darse de alta y ser incluidos en un Registro nacional que les habilita para ser comercializados. Esto es así, pero en mi opinión, el término Registros no es adecuado para designar el trabajo de los profesionales de Regulatory en toda su amplitud y complejidad: asegurar el cumplimiento Regulatorio de las actividades de registro, mantenimiento, comercialización, distribución, promoción etc, etc, etc…

Cabría decir entonces que el término “Asuntos Reglamentarios”, traducción directa de su homologo anglosajón “Regulatory Affairs”, parecería más adecuado desde esta perspectiva.

En un entorno de agencias nacionales, como el que existía hace años, parecía tener cierto sentido hablar de “Registros”, es decir, “castellanizar” lo que hacíamos. Y ante esto una nueva reflexión: ¿qué hemos conseguido con esta castellanización?. ¿Acaso, hemos facilitado que nuestro entorno, incluso aquel mas cercano el de nuestras empresas, sepa lo que hacemos? . La respuesta es NO. 

ENTONO UN MEA CULPA general: hemos fallado en darnos a conocer, en que nuestros compañeros sepan qué hacemos. Y no sólo “Registrar”, porque  ademas, la mayoría registrar lo que se dice registrar, registramos ya poco, las autorizaciones llegan y llegaran de Europa; en España, facilitamos y posibilitamos su puesta en el mercado, si me permitís, la mera inscripción en los “Registros” sanitarios de la autoridad competente nacional.

Creo que por ello debemos empezar a hablar de identidad y de la acepción 3ª del término Nombre, que se refiere a 3. m. Fama, opinión, reputación o crédito. ¿No creéis que es tiempo ya de acuñar un único nombre que nos de una identidadentendida, la identidad como el conjunto de rasgos propios que nos caracteriza frente a los demás?.

En un mundo globalizado, europeo, me inclino por abandonar el “castellanizar” un término que tiene una identidad plena en nuestra industria nacional e internacional: Regulatory Affairs. Al menos así conseguiremos identificarnos, en ambos sentidos: el de tener un único nombre y el de sentirnos “identidad”.

La pregunta será ¿Qué preferimos que digan cuando se refieren a nosotros: “los de Registros” o “los de Regulatory”? Yo no lo tengo claro, porque he vivido en conflicto (pacifico) con el nombre de mi profesión durante muchos años [Comenzando un viaje], pero por las nuevas generaciones y por la identidad de nuestro Role: HABLEMOS DE REGULATORY AFFAIRS dentro y fuera de las organizaciones, en nuestro pie de firma, en nuestras tarjetas de visita, en nuestros perfiles de Linkedin,  …

Dejemos de referirnos a nuestro Role con indefinición, sin la autoridad que se merece. Dejemos de utilizar un slash explicativo del tipo “Departamento de Registros/Regulatory” cuando hablemos de nosotros. 

marketing

Marketing es un anglicismo plenamente aceptado, de su homólogo castellano mercadotecnia. ¿Os imagináis hablar de nuestros compañeros de Mercadotecnia?, yo no, al menos en España.

Aviso a Navegantes: a las generaciones Baby BooMers (> 51 años) y Generación X (35-51 años), hagamóslo por los nuevos Millennials (Generación Y, 20-34 años). Hagamóslo por nuestro ROLE , HABLEMOS DE REGULATORY AFFAIRS.

CREEMOS IDENTIDAD, COLECTIVO, UN [único] NOMBRE 

Reg

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Super taskers: ¿Entra el profesional de Regulatory en esta categoría?…

¿Te identificas con esta imagen?. Yo sí!, a lo largo de muchos años. Es cierto que siempre me he referido a ello como un malabarista de los platillos chinos, que siempre está pendiente de cada platillo y con la sensación de que algunos de los platillos puede caerse.

Si te identificas, déjame que comparta contigo cómo he vivido yo el Multitasking, y sobre todo compartir que, lo que en el día a día puede parecer una locura, a la larga tiene beneficios.

Dependerá muy probablemente del tipo y tamaño de la empresa en la que trabajes, el identificarte en mayor o menor medida con el hombre orquesta, el malabarista de los platillos chinos, el “conseguidor” o el “chic@ para todo”, pero hablando con muchos de vosotros me atrevo a afirmar que el multitasking y Regulatory van de la mano. El “cumplimiento Regulatorio” abarca una gran diversidad de áreas, ámbitos y actividades en el entorno salud, muchas de ellas concentradas en nuestro área de responsabilidad. Detallarlas merece un futuro post, …

Ser “multitarea” no tiene que ver realmente con hacer muchas cosas a la vez, sino con la capacidad de cambiar de una actividad a otra sin bajar el desempeño. Me gusta esta definición del multitasking, ya que en Regulatory no solo hablamos de tareas, sino de actividades, de responsabilidades. En todos los entornos laborales y máxime en la era de la intercomunicación, todos estamos sometidos a gestionar y manejar múltiples tareas. No es este multitasking es el que es inherente a nuestra actividad, sino el de la habilidad para ser “expertos” y “eficientes” en diferentes áreas.

También debe quedar claro que la multitarea, entendida como la capacidad de hacer más de una tarea simultáneamente, es un mito.

Hay autores que piensan que el ser multitasking no ofrece ventajas ni oportunidades profesionales por los problemas fisio- y psicológicos que puede causar la sobrecarga del cerebro. Investigadores de la Universidad de California (UCLA) descubrieron que el comportamiento multitasking crea una lucha entre dos partes del cerebro. Al realizar múltiples actividades, se da una batalla entre el hipocampo, que es el encargado de guardar y hacernos recordar información y el telencéfalo, que se encarga de las tareas repetitivas, dando como resultado que al ejecutar diversas tareas se tendrá mayor dificultad para recordar las cosas que se acaban de hacer. Una persona que sobrecarga su cerebro activa respuestas de estrés, libera adrenalina y mantiene al sistema nervioso en un estado de hipervigilancia, provocando problemas de salud y psicológicos. Todo esto puede acarrear daños en la memoria y la salud.

Contrariamente, mi experiencia me dice que sí ofrece beneficios profesionales, y no son pocos, pero uno tiene que saber cómo gestionar esta multitarea y estar atento a las señales de alarma.

Me ha gustado leer un reciente estudio titulado: “On Supertaskers and the Neural Basis of Efficient Multitasking”. ¿Cuál es la diferencia entre el cerebro de alguien que es capaz de hacer muchas cosas a la vez, y el de una persona que no puede? A través de distintas pruebas, los autores de este trabajo, descubrieron que las personas “multitarea” son capaces de coordinar las partes del cerebro involucradas con mayor facilidad, es decir, cuando las personas “multitarea” hacen muchas actividades, sus cerebros no están bajo una presión inusual, y es por eso que pueden cambiar de tarea fácilmente y hacerlo sin bajar su desempeño. Su actividad neuronal era más eficiente y eso se traducía en la reacción del cerebro. Mi pregunta es si se nace siendo o se entrena ser un Supertasker. Probablemente, un poco de ambas cosas.

La respuesta estará en gestionar cómo “llegar a todo lo que se nos pide y no morir en el intento“. Mis años de multitaskear, me han ayudado a identificar algunas claves para ser capaz de gestionar varias responsabilidades, no a la vez, pero sí con una gran confluencia temporal, de forma eficaz, satisfactoria y controlando (no siempre) el estrés:

  • Evita el ruido de fondo en tu cerebro, establece prioridades: no todas las actividades concentran igual de importancia, urgencia o acción-dedicación en un mismo día. Ten en cuenta que el cerebro no puede separar o filtrar qué es importante, urgente o necesario, tu sí.
  • “Experto en mucho, ignorante en todo”. ¿Cuántas veces he/has tenido esta sensación? a pesar de ello, es tu valor, no te dejes llevar por este pensamiento y prepárate en todas las áreas como si fueran tú única responsabilidad.
  • Una a una: Cuando estés centrad@ en una tarea termínala de forma exitosa, y, solo, una vez terminada, pasa a la siguiente. La satisfacción de haber resuelto un problema en un área determinada proporciona una emoción y estado de ánimo propicio y estimulante para entrar en la siguiente. Piensa que es mucho mejor terminar una con buena calidad que dejar unas cuantas a medias.
  • Ten el estrés bajo control, concéntrate: Realizar muchas cosas a la vez hace que muchas veces no lleguemos a todo y esto se traduce en estrés.
  • Da valor a lo que haces: esto no solo re-valoriza tu aportación sino que te aporta satisfacción personal y reconocimiento en la organización. No permitas que los demás den por hecho tu disposición a dar respuesta a diferentes áreas (autorizaciones en plazo y hora, actividad promocional siempre con urgencia, calidad y clientes, precio, reembolso, información técnica…). Hay compañías que dedican recursos a cada actividad en función de cuan demandante sea cada área, pero no por requerir menos recursos tu aportación es menos valiosa.

Por último, los beneficios que a mí me ha aportado:

Amplio conocimiento de actividades y del negocio lo que supone un valor en sí mismo.
Antídoto a la rutina o monotonía.
Te ofrece la oportunidad de interaccionar con muchos actores distintos internos y externos, enriquece tu Networking
Te mantiene siempre alerta y dispuesto a aprender cosas nuevas
Abre posibilidades profesionales, sin duda.
Te da flavour de lo que te gusta y de lo que no (tanto) por lo que puedes orientar y re-orientar tu desarrollo profesional.
Te sientes valios@ en la organización.

Seguiremos hablando del hombre/mujer orquesta.

 

11 atributos para ser un SuperStar en Regulatory

Más vale tarde que nunca  en compartir algo que merece ser compartido“. Eso he pensado al releer a Ben Hobbins, consultor experto en perfiles de Regulatory, en su post como ser un Super star en Regulatory. En su día a día, como recruiter de perfiles senior de Regulatory, se enfrenta a un reto: encontrar un Regulatory superstar. ¿Un Ave fénix? . La respuesta es no, pero hay que proponerse serlo. Nos comenta que lo que todos piensan que debiera ser un Regulatory Superstar es alguien capaz de Salirse de la caja. Para mi esto es fundamental y ya os hacia mención a ello Comenzando un viaje.

Pero vayamos mas allá: ¿Qué puede significar salirse de la caja  en el mundo de la regulación? ¿Es un talento innato o se puede aprender? Ante este reto, Ben decidió preguntar a muchos profesionales senior de Regulatory. He aquí los 11 top atributos para ser un Regulatory Superstar 

1 Habilidad no solo para entender y analizar los procesos y reglas de la autoridad sanitaria, sino para desenvolverse, mas allá de la empatía y de las buenas relaciones, en un complejo entorno  de reglas y conseguir que todos ganen: autoridad y la compañía.

2 Capacidad de crear nuevas Rutas regulatorias. Flexibilidad y adaptabilidad para ser capaz de mirar la reglamentación con una mirada innovadora y proponer nuevos enfoques que desbloqueen procesos en aparente vía muerta.

3 No rendirse cuando la autoridad dice “no”. Desde la inteligencia  “emocional” negociadora, sin  agresividad y con solidos argumentos, ser capaz de ofrecer soluciones y proporcionar argumentos de peso.

4 Orientado al detalle y un excelente negociador, siendo en ocasiones estos perfiles contrapuestos. El Regulatory superstar tiene que ser ambos, un dos en uno.

5 Adaptarse a su interlocutor en la autoridad sanitaria y proporcionar la cantidad “justa y necesaria” de información y evidencia científica, de forma breve, concisa y precisa, como un maestro de la cocina Japonesa frente a un gran buffet: precisión y concreción frente a abundancia de datos.

6 Foco en la “foto completa” y en la estrategia global: foco en todo  ciclo de vida del medicamento.

7 Huir del “ellos vs nosotros”, crear una presencia en el mercado valida desde ambas perspectivas: la regulatoria y la comercial. Desmontar la imagen “Regulatory es el que dice “no””.   

8 Excelentes habilidades de comunicación y persuasión, de forma verbal y escrita.

9 Precisión, concreción y eficacia a la hora de dar una respuesta, siempre en plazos muy ajustados.

10 Pasión por el entorno regulatorio cambiante, demostrando tenacidad en estar siempre al día.

11  Capacidad para demostrar el  valor añadido de sus proposiciones.

La buena noticia: con buena materia prima, todos estos atributos pueden desarrollarse en el tiempo. ¿Te atreves a ello?.

Los profesionales de Regulatory son absolutamente necesarios para cualquier organización, sin ellos nada ocurre.

GRACIAS BEN!

Ben Hobbins  es Consultor en  Talentmark experto en selección de Talento en Regulatory Affairs professionals.

Para leer el articulo completo: https://www.linkedin.com/pulse/what-makes-regulatory-affairs-superstar-ben-hobbins?trk=prof-post